lunes, 14 de mayo de 2018

PREPÁRATE PARA EL VERANO CON UNA LIPOESCULTURA GENERAL

En la primera visita debe realizarse una historia clínica exhaustiva (estilo de vida, enfermedades,
medicaciones, alergias, etc.), para descartar contraindicaciones o precauciones especiales que deban adoptarse y para valorar si es posible llevarla a cabo con la máxima seguridad. Además se realiza una detallada exploración y medición de las zonas a tratar y también del estado de la piel. Es un estudio imprescindible porque, a veces, cuando existe una gran flacidez o descolgamiento de la piel, sólo con la liposucción no se puede conseguir un buen resultado y es necesario combinarla con otros procedimientos, como por ejemplo, con una abdominoplastia o con estiramiento de la piel del abdomen.
Una explicación sencilla: la intervención consiste en extraer la grasa, tras prepararla adecuadamente, haciendo unas pequeñas incisiones en la piel mediante unas cánulas finas conectadas a un dispositivo estéril de aspiración. La liposucción se realiza en quirófano, y es esencial que la paciente se informe sobre la cualificación y titulación del/de la profesional que va a realizar el tratamiento. Igualmente resulta capital que verifique que el tratamiento se realiza en un quirófano con todas las autorizaciones sanitarias y garantías hospitalarias si se requiere hospitalización (en general, nunca más de 24 horas). Esta intervención puede realizarse de forma ambulatoria, o puede ser necesario el ingreso, en función de la extensión y el tipo de anestesia que sea precisa. Si la cantidad de grasa que se va a eliminar no es importante en relación a su tamaño corporal y su estado de salud, puede realizarse con anestesia local y sedación. Incluso puede hacerse, según el caso, mediante anestesia epidural. 
La duración de la intervención varía en función de la cantidad y las zonas a tratar, pero oscila entre 1 y 2 horas aproximadamente.
Al acabar, en el mismo quirófano se coloca una faja para controlar la inflamación y minimizar el riesgo de amoratamiento. Además, así se ayuda a la piel a amoldarse al nuevo contorno. Es necesario llevar la faja aproximadamente durante un mes. La/el paciente no deberá realizar actividades intensas durante 2 a 4 semanas, ni exponer las zonas intervenidas al sol. La incorporación a la actividad laboral puede ser casi inmediata, o tras 1 ó 2 semanas, en función de la extensión de la liposucción y el tipo de trabajo. 

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